Al rescate del oro rojo prehispánico; producto originario de Oaxaca

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AUTOR: PATRICIA BRISEÑO / CORRESPONSAL

OAXACA, Oax.

El Museo Ecológico de la Grana Cochinilla y Nopal, Nocheztlicalli, es un centro de difusión del conocimiento científico y cultural de la grana cochinilla, considerado el oro rojo de México.

En Nocheztlicalli (del náhuatl “nocheztli”, sangre de tunas y “calli”, casa) se origina una nueva forma de preservar y diversificar el uso del tinte carmín, obtenido de un insecto, parásito del nopal, incorporándolo a la tarea artística.

La grana cochinilla es una materia prima amigable con el ambiente, inspira matices y colores que permiten dar vida a muchos productos, no sólo en el teñido de textiles, también en cosméticos, alimentos y en el arte, como base de óleos y acuarelas.

“Con la grana cochinilla se gesta una nueva forma de hacer arte a partir del uso del tinte carmín obtenido del insecto”, comenta Claudia Juárez López, directora general de museo Nocheztlicalli.

“También se utiliza como un ingrediente adicional en la decoración de tamales, tortillas, yogur, pasteles y el nicuatole, una especie de gelatina elaborada a base de maíz, propia de la región del Valle de Oaxaca”.

Una de  las más recientes innovaciones es la incorporación del pigmento de color carmín en la bebida del mezcal, lo que cautiva a los visitantes.

ACTIVIDAD MILENARIA

Claudia y Sergio son los herederos de la ancestral tradición que les transmitió su mamá, Yolanda López Márquez; entre ellos fundaron un museo al aire libre con el objetivo de difundir actividades científicas, culturales y artísticas relacionadas con la grana cochinilla a población abierta, pero en particular a niños y niñas.

La también ingeniera Industrial en el Instituto Tecnológico de Oaxaca, con posgrado en Ciencias de Desarrollo Sostenible en el ITESM, Campus Estado de México, explica que en los años 70, a partir del interés de la industria textil alemana por incluir en las prendas tintes naturales, se reconoció a Oaxaca como el bastión de este cultivo.

“El cultivo de la grana cochinilla estaba por desaparecer, sólo tres personas la cultivaban en México, una de ellas, mi madre”, dice orgullosa.

“Doña Yolanda, originaria del municipio de Tlaxiaco, en la región Mixteca, se dedicó a capacitar a los artesanos de la región de los Valles Centrales de Oaxaca”, refiere.

A cuatro décadas de la fecha que se retomó la recuperación del lugar preponderante del pigmento, “en la actualidad se fortalece la investigación sobre la crianza del insecto, y desde la sociedad civil surgieron espacios culturales donde se dan a conocer las técnicas de obtención del colorante natural y sus aplicaciones”, refiere.

LA NOPALERA

El espacio está habilitado con parcelas donde se siembra nopal, pero también cuenta con un invernadero donde pencas de nopal penden para cultivar el pequeño escarabajo, que forma un hongo o moho de color blanco.

La técnica requiere de la selección y cortado de ejemplares de nopal de castilla, separados unos 10 centímetros entre planta y planta.

Las cochinillas hembras nacen, se alimentan por tres meses, ciclo de vida del insecto, que puede variar según el clima, pues el calor acelera su metabolismo.

Cada cochinilla puede tener más de 200 crías. Una vez que el nopal ha sido usado por las hembras que ocupan un nido, se desecha y se emplea para alimentar ganado, pues su reciclaje podría afectar la calidad del color que se produce con los insectos.

ARTE ORGÁNICO

A través de sus cursos de pintura, el museo ecológico promueve la combinación del color carmín de la grana con otros productos naturales para generar pigmentos aplicables al arte.

“La práctica comenzó tras el interés de revivir el uso de pigmentos naturales empleados antes del surgimiento de la industria química”, señala Claudia Juárez.

Al combinar el pigmento carmín con limón se obtienen colores rosas, si se combina con otros productos naturales, como el añil, se obtienen tonos azules, y si se mezcla con flores de cempasúchil el resultado son tonos naranjas, así, el lienzo y el papel cobran vida.

LA SANGRE
DEL NOPAL

  • A la grana cochinilla se le llamaba “nochestli”, que quiere decir en náhuatl “sangre de nopal”. El término grana cochinilla fue introducido por los españoles tras la Conquista, pues en territorio español existe un insecto con características similares que se llama kermes y que produce un color similar al de la grana.
  • El pigmento color rojo que se obtiene del insecto no es su sangre, sino un ácido que forma parte de la composición química de la grana cochinilla.
  • El ácido carmínico obtenido de cada grana cochinilla equivale a 25% del tamaño del insecto.

NOCHIXTLÁN, CUNA DE LA GRANA

En Nochixtlán, Oaxaca, nació el cultivo de la grana cochinilla. El producto fue venerado desde hace unos 2 mil 500 años.

La toponimia de Nochixtlán gira en torno de un diminuto insecto llamado nduko, en náhuatl “nochiztli” y en castellano grana o cochinilla.

El viejo Nochixtlán fue fundado por Ndazahuidandaa (Señor de la lluvia), aproximadamente en el año 909 de nuestra era, como guarnición militar mixteca.

En el año 1516 Nochixtlán fue conquistado por el ejército del emperador Moctezuma y la población se vio obligada a pagar tributo que consistía en grana, oro en polvo, mantas finas, vestidos, piedras preciosas, plumas finas y hachas de cobre (referencia del Códice Mendocino).

El nuevo Nochixtlán fue fundado en el año de 1527 por Francisco de Orozco y 50 sobrevivientes mixtecos, todos ellos hombre cultos dedicados al comercio de la grana o cochinilla, por lo que en la época colonial a Nochixtlán se le conoció como “el pueblo de los comerciantes”.

AGRADECIMIENTOS: a  nuestra amiga Patricia Briseño, corresponsal del periódico Excelsior

FUENTE ORIGINAL: http://m.excelsior.com.mx/nacional/2016/08/13/1110758